Artículo escrito por Mauricio Misha. Artículo de Invitado #86
En los ultimos años gracias a los
movimientos feministas, antifascistas y del Black Lives Matter hemos visto una
oleada de destrucción de monumentos en todo el mundo. Desde las avenidas
principales de México hasta las Universidades de Londres, pasando por plazas
públicas en Chile hasta las calles de USA la imagen se repite, un grupo de
manifestantes se agrupa alrededor de una estatua de un personaje histórico polémico, tras vandalizarla la tiran con lazos, martillos y cadenas. Esta
práctica es condenada por muchos analistas pues consideran que “atenta la
historia”. Esta tendencia que parece algo novedoso es en realidad una vieja
practica.
Todos los que tenemos cierta edad lo recordamos, en 2003 un grupo de ciudadanos Iraquíes se agruparon en Bagdad para tirar la estatua de Sadam Hussein tras la derrota del dictador ante las fuerzas de ocupación de Estados Unidos. Las imágenes dieron la vuelta al mundo, la destrucción de dicha estatua fue vista como el fin de la dictadura de Hussein en Irak. Nadie se opuso a la destrucción de dicho monumento y el mundo entero lo tomó como una muestra de libertad.
Hoy, a unos años de ese acontecimiento, las imágenes se repiten pero ahora en Estados
Unidos. Grupos de jóvenes antifascistas y del Black Lives Matter se reúnen para
destruir estatuas del colonizador genovés Cristobal Colón, ya que la memoria
del navegante está asociada a la colonización y el genocidio de pueblos indígenas en América. Lo mismo pasa en estados del sur de Estados Unidos,
numerosas estatuas dedicadas a generales confederados “héroes” del sur durante
la Guerra Civil son vandalizadas y retiradas ya que su imagen está asociada con
el esclavismo. Mientras muchos celebran la destrucción de estas imágenes, otros
las reprueban pues consideran que se atenta contra la memoria histórica.
La retirada de estatuas no es exclusiva de Estados Unidos, en Inglaterra retiraron estatuas de Universidades y lugares públicos como las estatuas de Robert Milligan y Edward Colston (esta ultima fue arrastrada hasta un río cercano y la hundieron en él), estos 2 personajes eran unos conocidos esclavistas que fueron considerados “héroes” en su época, de hecho sus estatuas tendrían siglos en las calles Britanicas hasta ese día en que las manifestaciones las quitaron. Los manifestantes fueron mas allá y en su lugar colocaron estatuas para conmemorar a los esclavos africanos que sufrieron los atropellos de estos esclavistas.
En Amberes, Bélgica la discusión llegó mas lejos, la estatua de Leopoldo II fue vandalizada y atacada por días. Leopoldo II es uno de los mas grandes genocidas de la historia (a la par de Hitler, Stalin o Mao Tse Tung) que prácticamente ha pasado a la historia como el esclavista mas grande de la modernidad, sus violentas e inhumanas acciones hicieron de África una pesadilla, pero en cambio en Europa, Leopoldo II se convirtió en su tiempo en uno de los hombres mas ricos del mundo y ayudó para que Bélgica se convirtiera en una potencia económica de su época, incluso hoy en la actualidad se calcula que en el PIB de Bélgica este legado sigue teniendo una gran importancia, pues puso las bases para que el país alcanzara un gran éxito económico. El propio gobierno Belga tuvo que quitar la estatua pues la imagen de Leopoldo II es totalmente polémica, pues como se ha dicho figura como uno de los genocidas mas inhumanos de la historia.
Como
podemos ver estas estatuas y monumentos siempre tienen una carga política muy
fuerte, estas estatuas sirven para conmemorar por lo general a un “héroe” que
con el paso del tiempo esa imagen puede desgastarse, en definitiva el poner una
estatua y retirarlo en ambos sentidos tiene un fuerte significado.
En México los grupos feministas radicales han llevado esta lucha contra los símbolos y han lanzado ataques contra estatuas y monumentos a lo largo del país,
como se reitera el simple hecho del ataque contra estos símbolos representa
algo, una imagen famosa fue la de una activista que puso el pañuelo verde
pro-aborto a la estatua de Madero enfrente de Bellas Artes, lo cual sirvió como
un símbolo de que ellas representaban una nueva revolución.
Al
final esta polémica seguirá, hay que recordar cómo al acabar la Guerra Fría y
tras la disolución de la URSS cientos de rusos tiraron estatuas de Lenin, Marx
y Stalin por toda Rusia celebrando el fin del comunismo. Es paradójico que tras
el regreso de Rusia al escenario político y tras la propaganda que hace el
gobierno de Putin al “glorioso” gobierno rojo, hoy en día muchos de los que
tiraron las estatuas de Lenin y sus hijos estén volviendo a poner estatuas del propio Lenin por toda Rusia nuevamente, como en el caso de la ciudad Rusa de
Krasnoyarsk en la que se inauguró una nueva estatua del líder por su 150
aniversario de nacimiento.
Al
final los que dictaminan si se pone o quita una estatua de cierto personajes no
son las personas o los gobiernos, mas bien son los tiempos.
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