sábado, 20 de octubre de 2012

Violencia,et,literatura.

Sangre, visceras, senos, terror, gritos, oscuridad, ajuste de cuentas, ceguera, disturbio, hambre, tsunami, tu muerte, mi muerte, futilidad, guerra, desamparo,violencia, alarido, golpe, nudillos, más sangre, aún más violencia, pánico generalizado, horror, histeria colectiva, robos masivos, hurtos, apuñalado, ríos de sangre, descerrajar un tiro en el pecho de ese bastardo, una bala perdida le ahueca el cráneo, la muerte se cierne sobre nosotros, impotencia,i ncertidumbre, miedo, sed, más sangre, no sabemos qué podemos hacer, ¿acaso hay algo que pueda hacerse?. Y la respuesta más obvia, omnisciente, siempre imponente e inmutable: NUNCA.
Una hoja en blanco; un universo inexplorado.
Llenarla de atrocidades, de descripciones vacuas que sólo remiten a la violoencia parece un sacrilegio, una profanación a lo que debería ser la literatura.
O quizá eso es la literatura, no es otra cosa sino nuestros más oscuros sentimientos, nuestras más lejanas perversiones, lo que intentamos mantener al márgen, plasmados sobre una hoja de papel. Todo aquello que odiamos y a lo que le tememos convertido en una ficción inocua sobre un trozo de inofensivio papel.

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